Hijo de pastores de la comunidad de Talabre, Bernardo
es heredero de una cultura ancestral. Desde muy pequeño
aprendió los secretos del pastoreo y del arrieraje.
Con sólo ocho años de edad ya cruzaba
la cordillera de Los Andes, rumbo a Argentina, para
conseguir animales por medio del trueque.
En 1996, a la edad de 20 años, decidió
que su pasión eran los caballos, así que
se mudó a San Pedro de Atacama donde se compró
su primer ejemplar. De clima más cálido
que su lugar de nacimiento y trabajo, San Pedro se convirtió
en un lugar ideal para la cría de caballos. Paralelamente
a esta actividad incursionó en el turismo, realizando
excursiones y abriendo nuevas rutas por el desierto
y el altiplano chileno con sus animales, ganándose
el respeto de sus pares.
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