Al otro lado del cañon, pero esta vez en su interior,
se encuentra la CUEVA de la DAMIANA, uno de los sitios importantes
por la gran cantidad de estilos que se sobreponen en sus paredes
y techos. Si bien no existen vestigios arqueológicos
que permitan datar el inicio de la ocupación humana
en este sitio, las basuras encontradas en el exterior de la
cueva arrojan una fecha tentativa de 4000 años antes
del presente por lo que probablemente encontramos aquí
el alfa y el omega del arte rupestre del Alto Loa.
La Damiana , quién le dio su nombre al sitio, fue
una pastora que habito esta cueva hasta su muerte, unos cincuenta
años atrás, suyas son las ruinas de las dos
viviendas que se encuentran en la entrada. Esta pastora, al
igual que algunos monjes renacentistas, vivió, comió
y durmió rodeada de obras realizadas por gente que
ella nunca conoció.
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