Feria de Trueque en Hito Cajón
Ayer como hoy, el intercambio o trueque no solo se efectúa con productos manufacturados, a su vez se intercambian códigos culturales, en el tiempo en que las fronteras políticas no existían los diferentes pueblos tenían que aprender a hablarse entre sí en sus respectivas lenguas, para poder intercambiar sus productos.
Domingo 14 de Enero 2007
Jenny Cárdenas Pérez
Antropóloga

Nota:

Si usted participa en el mercado de intercambio, no fomente la transacción monetaria, procure hacer un esfuerzo por llevar productos que sean necesarios para los participantes.
Poco a poco nos acercamos a Hito Cajón, frontera de Bolivia con Chile, la temperatura comienza a descender, y a lo lejos se ve una multitud dispuesta en un semi circulo, resguardados por el volcán Jurike y el Tata Likanco.

Hombres, mujeres y niños; aymaras, quechuas, likan antay (atacameños) y chilenos, ofrecen sus productos al pie de sus autos o caminando de un lugar a otro.

El mercado comienza con un pago a la Patha ohiri o Pacha mama, se le ofrece alcohol y hoja de coca como agradecimiento, en el centro de reunión se hace una apacheta, un cerro de piedras que se hace para agradecer a los espíritus de la montaña y a la pacha mama.
  El intercambio es una costumbre milenaria entre los pueblos originarios de América, los abuelos andinos llevaban a cabo está actividad a través de las caravanas de llamas, que se extendían de Perú hasta Chile; en algunos otros lugares de Latinoamérica los mercados son una muestra viva del trueque, aunque cada vez con menor frecuencia, debido al lugar que el dinero ocupa en nuestra época y a la expansión de grandes supermercados. Aún hoy en día, en Sud Lípez (Departamento Potosí, Bolivia) los pastores de llamas siguen recorriendo las antiguas rutas de intercambio, la travesía por los andes se extiende a cientos de kilómetros; lo que les permite acceder a productos agrícolas que prosperan en otras ecozonas y complementar su base de subsistencia, ellos a su vez intercambian productos como: cueros, charki ( carne seca), sebo, grasa del vientre de la llama o tujtuca (apreciada como medicina y elemento ritual), fetos de llama, sullis, lana en bruto, costales, hondas (warakas), sogas y capones viejos; así como también plantas rituales o medicinales, sales que se acumulan en los márgenes de los ríos y ciénegos, muy apreciados como jabón para lavar ropa y para el aseo personal.
 
Bibliografía consultada:

Aguilar, Carlos y Verónica Moreno "Encuentro de Pueblos Antiguos en las alturas de Atacama" en; Ciudadan@s en acción, San Pedro de Atacama Junio 2002, año 1, No.4.

Nielsen, Axel E. "Trafico de caravanas en el sur de Bolivia: Observaciones etnográficas e implicancias arqueológicas" en; Relaciones, ed. Sociedad Argentina de Antropología, Buenos aires 1997-1998,
tomo XXII-XXIII.

En la feria de intercambio de Hito Cajon participan los pueblos bolivianos de: Quetana Chico y Quetana grande del Sud Lipes; y de Chile: Río grande, Machuca, San Pedro de Atacama, Toconao, Talabre, Camar, Socaire, Peine, el ayllu de Coyo, Solor y Sequitor, todos ellos vienen dispuestos a participar en la continuidad de está tradición milenaria.

La valoración de los productos ofrecidos por las partes está en relación a las necesidades y carencias de los mismos, el altiplano boliviano por sus características geográficas carecen de una agricultura diversa; por ejemplo, es posible intercambiar un cajón de frutas por una manta bordada a mano con lana de llama o alpaca.

Sin lugar a dudas la variedad de textiles ocupa un lugar importante dentro del intercambio, las mujeres ofrecen el fruto del trabajo de sus manos morenas a cambio de frutas, verduras, vestimenta o tecnología; el alcohol, la hoja de coca y la venta de alimentos, son parte de la convivencia en la que se efectúa la feria de intercambio.

El viento empuja las nubes trayendo la lluvia a la cordillera, sorpresivamente la gente guarda sus cosas, muchos ya han adquirido lo necesario, así que con toda tranquilidad recogen sus cosas y las depositan en sus camionetas y camiones colectivos, la gente aún con la lluvia y el frío continua con el barullo.

La feria de intercambio es muestra de solidaridad entre los pueblos, además de que nos trae a la memoria lo que los antiguos pobladores practicaban; recordándonos que hay motivos reales para traspasar las fronteras territoriales para la ayuda entre pueblos hermanos.