UYUNI, Blanco y vasto
Lugar donde la brújula deja de funcionar cambiando el Norte por tierras de sol y magnesio..

Textos y fotografías por Enrike Verdugo U.K


Para aplastar la oscuridad y los abismos del viajero, es preciso familiarizarse con la distancia,o decir adiós al viejo mundo, dejar el orden por lo exótico, hacerse uno con el camino en la larga y fría noche, sin importar de donde vienes, norte o sur, este o oeste. Llegar a Uyuni es palpar un poco más la tierra y una buena ocasión para despertar los sentidos,en esta plataforma elevada a 3650 mts sobre el mar, en el Altiplano Boliviano, el cual hará exalar suspiros de un oxígeno delgado, virtual, haciendo sentir más tus pasos, descompasando el ritmo del miocardio.

Es la hora del Landcruseir, es la hora de viajar, viajar por la inmensidad, adentrándose a través del salar, descubriendo las napas subterránas cubiertas por costras de cristal lo cual permite que aún en el siglo XXI, exista una cultura que se base en la existencia de la sal.

Esta blanca vastedad posee una profundidad visual de cientos de kilómetros que permiten a nuestra visión extenderse hacia el confín de su alcance, pero llevando aún más allá el pensamiento, a esa paz inmutable que se desprende del silencio, de los blancos parajes adornados por los cracks.


Y la nave avanza hasta los sitios en los cuales se destila el oxígeno de un viento cortante que parece no inmutar a los camélidos locales, guanacos y vicuñas que se encuentras desiminados en manadas a lo largo y ancho de todo el altiplano, guardando siempre su distancia del hombre quien los ha perseguido por milenios en busca de su lana y su carne.

El pueblito de Uyuni al igual que el salar también irradia luz propia, con una apacible tranquilidad y moderada población que gira en torno a una economía natural movida por la sal, los minerales y el turismo.


Aunque existen varias agencias de turismo en el pueblo de Uyuni, definitivamente lo mejor es tener tiempo y dinero para optar por un tour privado, sin prisa, que tome en cuenta tus prioridades. No obstante lo anterior, los viajes convencionales ofrecidos por las agencias no están tan mal, aunque a veces falte más conocimiento por parte de los guías. Lo anterior se compensa con lo exótico y pintoresco de su trato y la manera en que se relacionan con las cosas. Generalmente los tours duran de 3 o 4 días, los que incluyen transporte, alojamiento y comida, dejando a tu cuenta las entradas a los parques y reservas nacionales.

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